El año de los matsuri: de la nieve de febrero a las 108 campanadas
En Japón el calendario se mide en fiestas. Esta página recorre el año festivo de enero a diciembre, matsuri a matsuri: qué vas a ver, qué se come y por qué merece la pena estar ahí. El reto de festivales pone a prueba lo que sabes; aquí aprendes de dónde sale.
En Japón el calendario no se mide solo en meses, se mide en fiestas.
Cada región guarda la suya, cada templo tiene su fecha. Cuando vivía allí aprendí que preguntarle a alguien de Aomori o de Tokushima por el festival de su ciudad es abrir una conversación de una hora, mínimo.
Esta página recorre el año de enero a diciembre parándose en los grandes matsuri: qué vas a ver si te plantas ahí, qué se come y qué significa tanto ruido.
Un aviso rápido. Algunas fechas bailan según el año y la ciudad; las que doy aquí son las tradicionales.
El calendario de un vistazo
El año festivo japonés, mes a mes: cada gran festival, cuándo cae y qué ocurre en él.
| Festival | Mes | Qué pasa |
|---|---|---|
| Wakakusa Yamayaki (Nara) | Enero (cuarto sábado) | Queman la ladera entera del monte Wakakusa tras fuegos artificiales. |
| Yuki Matsuri (Sapporo) | Febrero | Esculturas de nieve gigantes toman el parque Ōdori. |
| Setsubun | Febrero (día 3) | Se lanzan frijoles al grito de "¡fuera demonios, dentro la fortuna!". |
| Hadaka Matsuri (Okayama) | Febrero (tercer sábado) | Miles de hombres en taparrabos pelean por dos palos sagrados de la suerte. |
| Hina Matsuri | Marzo (día 3) | Día de las niñas: se exhiben escaleras de muñecas imperiales. |
| Omizutori (Nara) | Marzo | Antorchas de hasta 8 metros bañan de chispas al público; más de 1.250 años sin pausa. |
| Hanami (pico en Tokio-Kioto) | Abril (arranca a finales de marzo) | Los cerezos estallan; picnics bajo los árboles en flor. |
| Takayama Matsuri (primavera) | Abril | Carrozas doradas con marionetas mecánicas recorren un pueblo de los Alpes. |
| Kanamara Matsuri (Kawasaki) | Abril | Santuarios portátiles fálicos celebran la fertilidad; lo recaudado se dona a la investigación del VIH. |
| Kodomo no Hi | Mayo (día 5) | Ondean carpas de tela (koinobori), una por cada niño de la casa. |
| Sanja Matsuri (Asakusa) | Mayo | El festival más multitudinario de Tokio: santuarios portátiles a hombros por Asakusa. |
| Aoi Matsuri (Kioto) | Mayo | Unas 500 personas con trajes de la corte Heian desfilan 8 km del Palacio Imperial a los santuarios Kamo. |
| Sannō Matsuri (Tokio) | Junio | Su gran desfile solo sale en años pares; en tiempos del shōgun podía entrar al castillo de Edo. |
| Tanabata (fecha tradicional) | Julio (día 7) | Se cuelgan deseos escritos en papel de ramas de bambú. |
| Gion Matsuri (Kioto) | Julio (todo el mes) | Carrozas de hasta 25 metros; más de 1.100 años de historia. |
| Tenjin Matsuri (Osaka) | Julio | Unos 100 barcos iluminados en el río honran al dios de los estudios; fuegos artificiales de cierre. |
| Nebuta Matsuri (Aomori) | Agosto (comienzos) | Carrozas de papel iluminadas con guerreros gigantes. |
| Kantō Matsuri (Akita) | Agosto | Pértigas de 12 metros y 50 kilos con 46 faroles de vela, en equilibrio sobre la frente o el hombro. |
| Awa Odori (Tokushima) | Agosto | Su lema: "si bailan los tontos y miran los tontos, mejor bailar". |
| Obon | Agosto (mediados) | Las familias reciben a los espíritus de sus antepasados. |
| Kishiwada Danjiri (Osaka) | Septiembre | Cientos de vecinos arrastran carrozas de madera de 4 toneladas y doblan esquinas a toda velocidad. |
| Jidai Matsuri (Kioto) | Octubre (día 22) | Unas 2.000 personas desfilan con trajes de los 1.100 años en que Kioto fue capital. |
| Shichi-go-san | Noviembre (día 15) | Los niños de 7, 5 y 3 años visitan el santuario vestidos de gala. |
| Joya no kane | Diciembre (Nochevieja) | Las campanas de los templos suenan 108 veces, una por cada deseo mundano. |
Enero y febrero: resaca de campanas y nieve esculpida
El año japonés arranca en silencio. Los primeros días de enero la gente hace cola en templos y santuarios para la primera visita del año, se come lo que quedó preparado desde Nochevieja y las ciudades se vacían.
Es el descanso que el país se concede antes de volver a encender los farolillos.
El norte los enciende primero. En febrero, el Yuki Matsuri llena el parque Ōdori de Sapporo con esculturas de nieve gigantes: castillos y personajes tallados a paladas, algunos del tamaño de un edificio.
Se ven mejor de noche, iluminadas, y se aguantan mejor con una lata caliente de la máquina expendedora en cada mano. Hokkaidō en febrero no perdona.
Ese mismo mes, el día 3, llega el Setsubun, que marcaba el fin del invierno en el calendario antiguo. La costumbre manda lanzar frijoles tostados al grito de "¡fuera demonios, dentro la fortuna!".
En muchas casas le toca a algún padre ponerse la máscara de ogro y aguantar la lluvia de frijoles de sus hijos.
Fuera de Japón casi nadie conoce esta fiesta.
Okayama sube la apuesta el tercer sábado de febrero con el Hadaka Matsuri: miles de hombres en taparrabos pelean por dos palos sagrados de la suerte. En pleno febrero, repito, y en taparrabos.
Marzo y abril: muñecas imperiales y la semana que todos esperan
El 3 de marzo es el Hina Matsuri, el día de las niñas. Las familias montan en casa una escalera de muñecas imperiales, con el emperador y la emperatriz en lo alto y su corte repartida en los peldaños de abajo.
Hay juegos de muñecas heredados de abuelas a nietas que valen más que el coche familiar.
La superstición dice que conviene guardarlas pronto pasada la fecha; si se quedan fuera, la hija tardará en casarse.
En Nara, mientras tanto, arde el Omizutori: antorchas de hasta 8 metros bañan de chispas al público. Se celebra sin pausa desde hace más de 1.250 años; pocas costumbres del mundo pueden decir lo mismo.
Luego viene lo grande: el hanami. Los cerezos suelen estallar entre finales de marzo y comienzos de abril en el eje Tokio-Kioto, y durante esa semana el país vive pendiente del mapa de floración de los telediarios.
La estampa real es menos zen de lo que uno imagina:
- Lonas azules en el suelo.
- Un empleado joven enviado a las nueve de la mañana a reservar sitio para toda la oficina.
- Bento, cerveza y pétalos cayendo dentro del vaso.
Es de lo mejor que se puede hacer en Japón y no cuesta nada.
En abril también sale a la calle el Takayama Matsuri de primavera, en un pueblo de los Alpes japoneses. Sus carrozas doradas llevan marionetas mecánicas que actúan ante el público con una precisión que hoy costaría reproducir.
Comparado con los gigantes del verano es un festival pequeño, y justo por eso vale la pena: se ve de cerca, sin codazos.
Abril también es el mes del Kanamara Matsuri de Kawasaki, que celebra la fertilidad con santuarios portátiles fálicos y sin una pizca de vergüenza. Lo recaudado se dona a la investigación del VIH, así que las risas tienen causa.
Mayo: carpas al viento y santuarios a hombros
El 5 de mayo se celebra el Kodomo no Hi, el día de los niños. Ese día ondean los koinobori, carpas de tela que se izan como banderas, una por cada niño de la casa.
La carpa se eligió porque remonta los ríos contra corriente; el mensaje para los hijos no necesita traducción. Se come kashiwa-mochi, un pastelito de arroz envuelto en hoja de roble.
A mediados de mes, Tokio saca músculo con el Sanja Matsuri de Asakusa, el festival más multitudinario de la capital.
Los santuarios portátiles, los mikoshi, van a hombros por el barrio entre empujones y gritos rítmicos, zarandeados a propósito porque se supone que eso alegra al dios que viaja dentro.
La primera vez que te pasa uno cerca entiendes por qué los japoneses, tan comedidos el resto del año, necesitan esto.
Junio, en cambio, es mes de lluvia. El país recoge los farolillos, florecen las hortensias y los festivales toman aire para lo que viene.
Julio: deseos colgados del bambú y el mes más largo de Kioto
El 7 de julio es Tanabata, la fiesta de las estrellas. La leyenda cuenta que dos amantes celestes, separados por la Vía Láctea, solo pueden encontrarse esa noche.
En la tierra, la gente escribe deseos en tiras de papel y las cuelga de ramas de bambú. Los verás en estaciones de tren y centros comerciales, cargados de papelitos.
Leer los deseos ajenos (aprobar un examen, que la abuela se recupere) es un pequeño vicio que confieso.
Mientras tanto, Kioto entera está de fiesta, porque el Gion Matsuri ocupa julio completo, de la primera semana a la última.
Tiene más de 1.100 años de historia y su momento cumbre son los desfiles de carrozas de hasta 25 metros, montadas sin clavos y arrastradas a pura cuerda.
Las noches previas, con calles cortadas y puestos de comida encendidos, son para muchos la mejor parte.
El error típico del viajero es buscar hotel en Kioto para julio con un mes de antelación. No hay. Se reserva con medio año o se duerme en Osaka.
Osaka, por cierto, no se queda mirando. Su Tenjin Matsuri honra al dios de los estudios con unos 100 barcos iluminados en el río y fuegos artificiales de cierre; el estudiante que suspende ya sabe a quién rezarle.
Agosto: el mes en que Japón no duerme
Agosto es la temporada alta del matsuri y el norte abre fuego. A comienzos de mes, Aomori celebra el Nebuta Matsuri: carrozas de papel iluminadas por dentro, con guerreros gigantes de gesto feroz que avanzan entre tambores.
De día son bonitas. De noche, encendidas, imponen de verdad.
Akita responde con el Kantō Matsuri: pértigas de 12 metros y 50 kilos, cargadas con 46 faroles de vela, que se equilibran en la frente o en el hombro. Verlas oscilar sin caer es medio espectáculo.
Casi a la vez, en la isla de Shikoku, Tokushima baila el Awa Odori. Su lema lo resume mejor que cualquier guía: "si bailan los tontos y miran los tontos, mejor bailar".
Hay grupos que ensayan todo el año, y hay tramos abiertos donde cualquiera puede sumarse y hacer el ridículo con dignidad. Yo me sumé. Cero arrepentimiento.
En medio de tanto ruido llega la fiesta más íntima del año. A mediados de agosto, con el Obon, las familias reciben a los espíritus de sus antepasados. Medio país viaja al pueblo de los abuelos.
- Se limpian las tumbas.
- Se encienden farolillos para guiar a los muertos de vuelta a casa.
- Se baila el bon odori en círculos alrededor de una torre de madera.
Si el Día de Muertos mexicano te dice algo, el Obon te resultará familiar: la misma idea de que los difuntos vuelven y hay que recibirlos bien, con una estética completamente distinta.
De los niños de noviembre a las 108 campanadas
Septiembre y octubre bajan el ritmo. Hay fiestas de cosecha en cada región y algún festival de otoño espléndido, pero el gran salto del año nos lleva directos a noviembre.
El 15 de noviembre toca el Shichi-go-san, literalmente "siete-cinco-tres". Los niños de 7, 5 y 3 años visitan el santuario vestidos de gala, muchas veces con kimonos alquilados que cuestan lo suyo, para agradecer que crecen sanos.
Se les regala chitose-ame, un caramelo alargado cuyo nombre promete mil años de vida.
Los santuarios ese fin de semana son un desfile de niños repeinados y padres con cámara. Impagable.
Y el año se cierra como debe: con bronce.
En la noche del 31 de diciembre, los templos budistas hacen sonar sus campanas 108 veces, una por cada deseo mundano que, según el budismo, nos ata al sufrimiento. Es el joya no kane. Cada campanada limpia uno.
La gente hace fila en los templos famosos para tirar de la cuerda, y en las casas se come soba caliente mientras el sonido llega por la tele o por el aire frío.
Olvida las uvas y la cuenta atrás con confeti: aquí el año nuevo entra con un golpe grave repetido 108 veces.
La primera vez que lo escuché en un templo de barrio, con nieve fina y casi nadie alrededor, entendí que no me quería ir de Japón.
En enero, vuelta a empezar.
Preguntas que se repiten (en el juego y en la vida)
¿Cuál es el mejor mes para ver festivales en Japón?
Agosto, sin pensarlo mucho: Nebuta en Aomori, Awa Odori en Tokushima y el Obon repartido por todo el país. Julio es la alternativa si tu destino es Kioto, porque el Gion Matsuri dura el mes completo.
Eso sí, el calor de esas fechas es serio y los alojamientos vuelan.
¿Los matsuri se pagan? ¿Necesito entrada?
La calle es gratis: los desfiles y los bailes se ven sin pagar. Algunos festivales grandes venden asientos de tribuna para el desfile principal, cómodos pero opcionales. Donde se te irá el dinero es en los puestos de comida, y está bien que así sea.
¿Puedo participar o solo mirar?
Depende del festival. En el Awa Odori hay tramos abiertos donde cualquiera puede unirse al baile, y en muchos bon odori de barrio te harán hueco en el círculo con una sonrisa.
Cargar un mikoshi en el Sanja Matsuri, en cambio, exige pertenecer a una asociación del barrio. Mirar con algo fresco en la mano también es participar, que conste.
¿Qué es exactamente el Obon? ¿Es feriado oficial?
Es el periodo de mediados de agosto en que las familias reciben a los espíritus de sus antepasados.
Sobre el papel no es feriado nacional, pero en la práctica medio país cierra y viaja al pueblo, así que trenes y vuelos internos se llenan con meses de antelación.
Si planeas moverte por Japón a mediados de agosto, reserva antes.
¿Terminaste con los festivales? El reto diario cambia de tema cada día, así que siempre hay excusa para volver. Y si te quedaste con ganas de más Japón profundo, prueba el reto de yōkai o el de leyendas: los espíritus que vuelven en Obon tienen ahí unos cuantos parientes.