Anime y manga: la trivia que separa al fan del turista

El anime tiene su propio vocabulario, y entenderlo cambia la forma de mirar cualquier serie. Antes de jugar arriba, este es un diccionario comentado del mundo otaku: las etiquetas, los apellidos y los malentendidos que separan al que sabe del que solo ha visto. Con esto en la cabeza, el reto se disfruta de otra manera.

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Hay dos formas de ganar una trivia de anime. La primera es haber visto quinientas series, que lleva media vida.

La segunda es entender los códigos: qué significa shōnen, quién fundó qué estudio, por qué medio mundo hispano cree que Shin Chan vive en su barrio.

Los códigos se aprenden en una tarde y responden más preguntas que cualquier maratón.

Este texto es exactamente eso: un diccionario cultural comentado. No cuenta tramas ni destripa finales. Ordena los términos, los nombres propios y los malentendidos que el juego de arriba usa para ponerte a prueba.

Lo escribo desde la experiencia de haber vivido en Japón, donde el manga es paisaje cotidiano: se lee en el tren camino al trabajo y nadie levanta una ceja si el lector tiene sesenta años.

Shōnen, shōjo, seinen: las etiquetas que ordenan el estante

El error típico del recién llegado es creer que son géneros, como «terror» o «comedia». No lo son.

Son demografías: indican a quién se dirige la revista donde se publica cada manga, no de qué trata la historia. En una librería japonesa los estantes se organizan así, y quien lo entiende deja de perderse.

Shōnen

Significa «muchacho», y su público de referencia son los chicos jóvenes. Su gran escaparate es la revista Shōnen Jump, una institución en Japón.

Ahí debutó «Dragon Ball» en 1984 y ahí publica Eiichirō Oda «One Piece» desde 1997, que con el tiempo se convirtió en el manga más vendido de la historia.

De «Dragon Ball» conviene fijar al protagonista: se llama Goku, no Vegeta. Su nombre completo, Son Goku, viene del Rey Mono del clásico chino «Viaje al Oeste».

Y una novedad de «One Piece» que ya cae en el reto: tiene serie de acción real en Netflix desde 2023, con el actor mexicano Iñaki Godoy como Luffy.

«Naruto», el ninja de Masashi Kishimoto, salió en la misma casa entre 1999 y 2014.

Ojo con un cruce que el juego adora: «Naruto» y «Bleach» no son del mismo autor. «Bleach» lo firma Tite Kubo, y ambos títulos rivalizaron dentro de la propia Jump.

Si en el juego aparece la palabra shōnen, piensa en Jump y acertarás casi siempre.

Shōjo

La etiqueta para el público de chicas jóvenes, y el terreno donde más mitos circulan. Uno muy repetido: que «Sailor Moon» la creó un hombre. Falso, su autora es Naoko Takeuchi.

Otro caso curioso es «Candy Candy», el manga de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi de 1975: la historia transcurre en Occidente, así que varias generaciones nunca sospecharon que aquello venía de Japón.

Seinen

Manga para adultos, con historias más ásperas. El ejemplo de manual es «Akira», de Katsuhiro Ōtomo.

Y aquí va una fecha que casi todo el mundo falla: la película es de 1988, no de los noventa. Como llegó a Occidente ya entrada esa década, la memoria colectiva la colocó donde no toca.

En una trivia, ese desfase entre estreno japonés y llegada al resto del mundo es una mina de puntos.

Mangaka: los apellidos que caen seguro

Mangaka es la palabra japonesa para el autor de manga, que casi siempre firma dibujo y guion a la vez. Es un oficio de resistencia física, con entregas semanales que no perdonan.

Estos son los nombres que cualquier reto serio termina preguntando:

Una trampa nueva sobre esta lista: «Attack on Titan» no se publicó en la Shōnen Jump. La revista pidió cambios, Isayama se negó y terminó publicándolo en una revista de Kodansha.

Estudios: Ghibli, Tōhō y la trampa de Shinkai

Empecemos por el mito más extendido: Studio Ghibli no es estadounidense. Es japonés de pura cepa, fundado en 1985 por Hayao Miyazaki e Isao Takahata.

Que sus películas se distribuyan por medio planeta confunde a más de uno, pero el estudio está en Tokio y su museo, en el barrio de Mitaka.

Del nombre también circula un mito: «Ghibli» no viene de ningún pájaro japonés. Sale de un viento del Sahara y de un avión italiano; Miyazaki adora la aviación.

Si algún día quieres visitarlo, compra la entrada antes de subirte al avión: se agotan con semanas de antelación, y lo digo por experiencia ajena de más de un viajero desconsolado en la puerta.

Del catálogo de Ghibli conviene fijar dos obras. «Mi vecino Totoro» (1988), dirigida por Miyazaki, cuyo protagonista se volvió el logotipo del estudio.

El otro fundador dejó su propia obra mayor: Isao Takahata dirigió «La tumba de las luciérnagas», estrenada en 1988 en programa doble con «Totoro». En un duelo, la respuesta es Takahata, no Miyazaki.

Y «El viaje de Chihiro», que ganó el Óscar a mejor película animada en la ceremonia de 2003, algo que ninguna otra producción japonesa de animación había logrado antes.

Cuidado con el mito que arrastra desde entonces: «El viaje de Chihiro» no es una película de Disney. Es de Studio Ghibli; Disney solo la distribuyó fuera de Japón.

Otra respuesta fija del catálogo: la música de las películas de Miyazaki la compone Joe Hisaishi. Trabajan juntos desde «Nausicaä» (1984), y hay quien los compara con Spielberg y Williams.

Curiosidad que descoloca: años antes de fundar Ghibli, Takahata y un joven Miyazaki ya trabajaban juntos en la serie de «Heidi» de 1974.

Sí, esa Heidi. La niña de los Alpes que marcó infancias en España y Latinoamérica era animación japonesa.

Ahora, la trampa favorita de cualquier trivia moderna: «Your Name» no es de Ghibli. Es de Makoto Shinkai, de 2016.

La estética cuidada y el éxito internacional hacen que mucha gente la archive en el cajón equivocado. Cae siempre.

Ya que el reto pregunta por estudios, tres nombres modernos que conviene fijar. Ufotable anima «Demon Slayer» y produjo la película «Mugen Train» (2020).

Aquella película hizo historia: recaudó más de 500 millones de dólares y fue la más taquillera del mundo en 2020. Sí, una cinta de anime encabezó la taquilla mundial.

«Jujutsu Kaisen» lo anima MAPPA, no Ufotable. Es el mismo estudio de la temporada final de «Attack on Titan» y de «Chainsaw Man».

Y la veterana: la serie de «One Piece» la anima Toei Animation, fundada en 1948. La misma casa animó «Dragon Ball» y «Sailor Moon».

Y una nota que se sale del anime pero entra en el reto: la primera película de «Godzilla» es de 1954, dirigida por Ishirō Honda para los estudios Tōhō.

Aprovecho para desmontar otro cruce habitual: Akira Kurosawa fue un maestro del cine japonés, pero de acción real. Nunca dirigió anime, por mucho que su nombre suene en las mismas conversaciones.

Lo que el doblaje cambió por el camino

Buena parte del mundo hispano conoció el anime con títulos reescritos, y ahí nacen confusiones que el juego explota sin piedad.

«Shin Chan» es el ejemplo perfecto: el doblaje lo hizo famosísimo en España, tanto que hay quien jura que la serie está ambientada allí. Pues no.

El niño vive en Kasukabe, una ciudad real de la prefectura de Saitama, y quien pasea por ella hoy encuentra estatuas del personaje repartidas por las calles.

Con el deporte pasó algo parecido, y no solo con el deporte:

Tres entradas de última hora: el banco de preguntas creció

El juego acaba de ampliar su banco de preguntas, así que el diccionario también crece. Estas tres entradas cubren lo nuevo que no encajaba en las secciones de arriba.

Anime. La palabra es, en efecto, una abreviatura de «animation». En Japón designa toda animación, venga de donde venga; fuera del país se usa para la animación japonesa.

Akihabara. El barrio de Tokio que funciona como meca del anime y el manga; si el duelo lo enfrenta con Shibuya, quédate con Akihabara. Pasó de vender electrónica a concentrar tiendas de manga, anime y videojuegos.

Sazae-san. La serie animada más longeva del mundo: se emite en Japón desde 1969 y tiene el Récord Guinness desde 2013. Nombre difícil, punto fácil.

Cuatro entradas sueltas para cerrar el diccionario

Sentido de lectura. El manga se lee de derecha a izquierda: se empieza por la que en un libro occidental sería la última página. Las ediciones en español respetan ese orden desde hace años, y quien abre el tomo «al revés» se delata solo.

Del mismo mundo de imprenta viene otro mito: en Japón los mangas no van a todo color. Casi todos se publican en blanco y negro, en papel económico.

Mecha. El género de los robots gigantes. Mazinger Z lo puso en marcha en 1972 y «Neon Genesis Evangelion» lo marcó para siempre en 1995. Si el duelo pide un anime de robots gigantes, Evangelion es la respuesta.

El género, por cierto, saltó del papel a la calle: en Japón construyeron un Gundam de 18 metros que se movía. Funcionó en el puerto de Yokohama de 2020 a 2024 y recibió 1,5 millones de visitas.

Pokémon. Viene de Pocket Monsters, «monstruos de bolsillo», y nació como videojuego en 1996. Su mascota, Pikachu, es un ratón eléctrico. Repito la advertencia de antes: Doraemon es gato y robot, Pikachu es ratón. El juego adora ese cruce.

Sobre Pikachu hay un matiz que descoloca: su diseñadora, Atsuko Nishida, se inspiró en ardillas. La clasificación oficial de ratón llegó después.

Opening. La canción de cabecera de cada serie. En Japón se toma en serio: hay temas de apertura que lanzaron carreras musicales enteras, y en el karaoke son territorio sagrado.

No entra en el reto de hoy, pero sin esa palabra no se entiende una conversación otaku.

¿Qué diferencia hay entre anime y manga?

El manga es la historieta impresa; el anime, la animación. Muchos animes adaptan un manga previo (One Piece, Naruto, Dragon Ball), pero también existen obras pensadas directamente para la pantalla, como buena parte del cine de Ghibli.

En una trivia conviene fijarse en si la pregunta habla de revista y autor (manga) o de estudio y director (anime).

¿Por qué el manga se lee de derecha a izquierda?

Porque el japonés se escribió tradicionalmente en columnas verticales que avanzan de derecha a izquierda, y el manga heredó esa dirección. Las ediciones occidentales antiguas espejaban las páginas para «corregirlo», pero eso deformaba el dibujo; hoy lo normal es respetar el sentido original.

¿«Your Name» es de Studio Ghibli?

No, y es de las preguntas que más gente falla. La dirigió Makoto Shinkai en 2016, sin relación con Ghibli. La confusión viene de que ambos comparten un acabado visual muy cuidado y un éxito enorme fuera de Japón, pero son casas distintas.

¿Se puede visitar el museo Ghibli sin reservar?

En la práctica, no.

Está en Mitaka, en el área de Tokio, y las entradas se agotan con semanas de antelación, así que conviene comprarlas antes del viaje (el sistema de venta cambia de vez en cuando, revisa las condiciones vigentes).

Presentarse en la puerta sin reserva suele terminar en foto exterior y vuelta a casa.

¿Terminaste con el anime? El reto diario cambia de tema cada día. Y si esta trivia te dejó con ganas de más Japón, prueba el reto de yōkai, los monstruos que el anime lleva décadas saqueando, o el de katakana, el silabario con el que se escriben la mitad de estos títulos.